jueves, 1 de mayo de 2014

Luce un cerezo orgulloso en mi jardín


Cuando  mis hadas tenían apenas dos y tres años, plantaron con su papá un cerezo en el jardín. Si cierro los ojos las veo aquel día. Iban a plantar un árbol  y escogieron del vivero el más pequeñito. Lo plantaron con mimo, se llenaron de tierra e incluso se sentaron a ver si aquella mañana estiraba su tronco. Yo entonces pensé que no sobreviviría a las primeras heladas del invierno. Pero lo hizo, vaya si lo hace. Luce un cerezo orgulloso en mi jardín, que va creciendo con mis hijas.  Como los rosales, la lavanda, la madreselva, la hiedra, el olivo y las plantas de temporada que les acompañan.  El jardín de mi casa está hermoso, como mis hijas. Pero cuánto trabajo detrás. Ni un solo día hay que dejar de regarlo, hay que podar, abonar, fumigar, quitar la mala hierba y rastrillar. Y todavía y eso, a veces el sol intenso quema la hierba o la lluvia troncha las flores, a veces las heladas hieren de muerte mis plantas o las plagas las afean.

Ni un solo día puedo descuidarlo. Para que esté hermoso. Como mis hadas.

miércoles, 23 de abril de 2014

Lo que daría yo este día....Temps era temps

ilustración de María Espluga
Lo que daría yo por estar mañana paseando por tu orgullosa rambla, oliendo la sal que sólo percibe el que viene a verte del interior. Cerrar los ojos, tener de nuevo 15 años y recibir esa primera rosa que te  agita el corazón. Yo quisiera estar allí contigo, a las 12.00h con el Sol radiante, abarrotado el paseo de  libros, inundado de gentes, repleto de rosas. Barcelona. No puede haber día más bonito para pasearte, para presumir de ti, no puedo añorarte más que un 23 de abril. Porque aunque yo me abandere con un "mi patria, mis zapatos", hace tiempo que mis zapatos caminan muy lejos de mi casa.

miércoles, 16 de abril de 2014

Llegan esos días


Robert Wagt ilustración

Y entonces por fin llegan esos días que tanto necesito. Días de paseos sin prisas, de lecturas desordenadas, días enteros plantando flores, días de repostería, de baraja de cartas, de montar en patines y subir a las bicis, días de cine, de palomitas, días de abrir ventanas y ventilar estancias. Cambio de armarios, arriba las faldas y fuera las botas, días con tiempo para escuchar a las hadas, para pintar con acuarelas y ordenar fotos, días para almacenar en mi retina tic tac.





martes, 8 de abril de 2014

Tesoro grande que no descuido

Ilustración de Pascal Campion
Estaba pensando esta mañana en mi fortuna. En toda mi riqueza, que es mucha. E inmensa. Ha sido al abrir los ojos y respirar, escuchar el despertador y sentir el abrazo de mi marido. He tirado con fuerza de la correa que sube la persiana de mi dormitorio y le he dado los buenos días al Sol. He gastado todos los besos que tenía para despertar a mis hijas y he sentido una punzada en el corazón por saberlas felices y sanas. Gracias Vida, gracias por bendecirme todos los días. No dejes  jamás que  me olvide de ello. No permitas que descuide la belleza de todo lo que me rodea.  Tienes todo mi respeto, hermosa Vida. Tu primavera y todas tus estaciones, tus días claros y los oscuros, el cansancio por el trabajo diario, el precioso alboroto que llena mi hogar. Tesoro grande el mío. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Beneficios de la lectura en voz alta


Julie Dillon
No dejes de leer a tus hijos, no porque ellos ya saben hacerlo solos. Si sacabas tiempo cuando eran niños, también puedes hacerlo ahora. ¿Recuerdas lo placentero que era sentarte a leerles?. Mis pequeñas hadas son buenas lectoras, tienen sus preferencias e incluso sus tiempos y lugares para leer. Pero hay algo que siguen disfrutando en común y es que su mamá les lea en voz alta. Como es cierto que el tiempo apremia y el trabajo, los deberes y extraescolares llenan nuestras tardes, hemos reservado para nosotras las cenas. Y cada noche, entre bocado y bocado, les voy leyendo un poquito. ¡Les encanta! ¡y a mí! 
De la lectura en voz alta, incontables son sus beneficios. Te diré por ejemplo que se estrechan los lazos afectivos con tus hijos de una forma divertida y relajada. Pero también: favorece la atención y concentración, desarrolla su pensamiento e imaginación, les aporta conocimiento, contribuye a  mejorar su expresión y les anima a leer más por ellos mismos. 

Os cuento que ahora les estoy leyendo ¡su primera novela!. Se trata de HISTORIA DE UNA GAVIOTA Y DEL GATO QUE LE ENSEÑÓ A VOLAR, de Luis Sepúlveda. No os asustéis, tal y como el autor hizo constar, se trata de una novela para "jóvenes de 8 a 88 años". Y la verdad es que la estamos disfrutando las tres. Por si os animáis, Luis Sepúlveda prometió un día a sus hijos escribir una historia sobre lo mal que gestionamos los humanos nuestro entorno y cómo hacemos daño a la naturaleza y a nosotros mismos. Y así nace esta historia, que cuenta las aventuras de Zorbas, un gato grande, negro y gordo cuyo sentido del honor le lleva a prometer criar a un polluelo de gaviota. La madre, atrapada en el mar por un buque varado, le deja en prenda a Zorbas, justo antes de morir, el huevo que acaba de poner. Zorbas que es un gato de palabra, cumplirá sus dos promesas: criará al polluelo y le enseñará a volar. (De la Editorial Tusquets).