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domingo, 19 de febrero de 2012

La mamá más guapa del mundo entero sin tiempo para cuidarse


imagen: www.buenasalud.net

Yo no digo que sea incompatible pero casi. Me refiero a ser mamá y mantenerte estupenda. Como todos los domingos, me he permitido mi “momento personal”. Bañadas las niñas, con la cena a punto para que se la dé papá y juntos los tres disfruten de una sesión de dibujos, yo me escapo al SPA. A saber, corro al baño de arriba y procedo a hacerme una mascarilla facial, depilarme, prepararme un baño con sales, sumergirme dentro del agua y no escuchar nada con peligro de ahogarme, aplicar mascarilla para el pelo, hidratarme desde la punta del pie hasta la nariz y secarme el pelo para estar estupenda.

La verdad es la siguiente:
Pizpireta ha abierto la puerta y ha pegado un grito “¡mamá tiene la cara verde¡” . Al minuto su hermana mayor le hacía compañía en el baño. ·”¿Podéis bajar con papá que tengo que depilarme?”. Pero no, ellas han permanecido al lado de mami porque las cremas y potingues ya les pierden a su edad. Y mi baño tranquilo ha estado amenizado por la charla de Pitagorina y la inestimable ayuda de Pizpireta que se ha empeñado en lavarme ella el pelo y echarme la mascarilla que como huele tan bien se ha aplicado en las piernas. Bañadita que estaba ya. Me he secado corriendo y corriendo me he aplicado la crema hidratante. Sólo me ha salvado el ruido del secador que ha espantado a mis pequeñas al salón.

Luego ves a las celebrity mamis  tan magníficas ellas y te dices a ti misma, con envidia sana, que eso sólo es posible si cuentas con una legión de nannys en casa, no es mi caso. Así que, con la salvedad de mis domingos spa y ya te los he contado, mañana saldré de casa con mi cola de caballo y media pierna hidratada. Suerte que mis pequeñas me dicen: “eres la mamá más guapa del mundo entero”. 

jueves, 20 de octubre de 2011

Conciliar es más difícil si vives en ...pero se lleva mejor si tienes buenas amigas


Allá donde fueres, haz lo que vieres. Y así hice yo, aunque tengo que decirte que me costó bastante. Cuando conciliar sigue siendo trending topic entre las féminas con hijos, yo rompo una lanza por las mujeres manchegas y por las andaluzas y por todas aquellas que residen en una u otra comunidad autónoma con horarios escolares intensivos de 09.00 h a 14.00h. Que sí, que ya lo sé, que me lo han comentado los maestros una y otra vez, que es éste el horario europeo, que lo anormal es lo otro, díganse los horarios de mi Catalunya natal, la capital Madrid y el resto, que tienen a sus colegiales de 09.00 h a 17.00h en el centro escolar. “Esos son horarios para padres, no para niños”, me espetó con toda razón una buena amiga maestra de profesión.

Pero digo yo, ¿cómo se incorpora la mujer aquí al mercado laboral?. Voy a explicartelo:


Opción a: ni te imaginas el entramado familiar, aquí las abuelas, abuelos, tíos y sobrinas ejercen de lo lindo.

Opción b: trabajas en jornada intensiva y reducida

Opción c: renuncias

Opción d: todas las demás son correctas.


Porque si en cualquier otro sitio, te preocupas de cómo y quién cuida a tus niños a partir de las cinco, aquí eso se adelanta a las dos y además debes preocuparte de la comida porque, por lo general, no hay servicio de comedor. Todo esto te lo explico yo que soy afortunada y estoy en casa. No he podido recurrir a la opción a porque vivo a 800 km de la familia, tampoco a la opción b porque los trabajos que se adaptan a mi perfil requieren jornada completa y flexibilidad. Ja, me río. Todavía no he recurrido a c pero poco me falta para tirar la toalla.


Lo que sí quiero resaltar es la curiosa cadena solidaria se establece entre nosotras las madres. Porque, como yo, son muchas las que no cuentan con apoyo familiar y como vale más un buen vecino que un mal pariente, te puedes imaginar la organización que desplegamos:


“ Tú llevas a las niñas a inglés que yo las recojo”

“ Te dejo al niño esta tarde que voy al dentista”

“ Me la traes de clase de ballet que aprovecho y compro”

“Gracias por llevarlas a merendar, así guardo cama por el resfriado”


Y así, las que te podría contar. Gracias a todas mis amigas, esas madres que sortean solas y con dificultad esta etapa. Juntas lo hacemos más fácil.