miércoles, 5 de octubre de 2011

Primeras decisiones: fuera estrés


Llevaba inquieta varios días con sus noches también. El inicio del curso se me antojaba intenso por la presión que las actividades extraescolares iban a ejercer sobre mi hija mayor: ballet, piano, inglés y adicionalmente este año empezando catequesis. “Es una niña lista y podrá con todo”, me decían algunas amigas, “¿estás loca?, vas a inyectar estrés en vena a una niña de 7 años”, me aseguraban otras mamás.

Estrés a ella, a su hermana pequeña a la que inevitablemente arrastro coche arriba, coche abajo para llegar a tiempo a todo, estrés para mí que luego corro con las duchas, los deberes, las cenas, los cuentos, los dientes, los pijamas.....uff¡¡¡ y estrés para papá que luego aguanta el algo estamos haciendo mal de mamá. STOP¡¡¡¡. A todo hay que decir que mi hija jamás ha ido obligada a nada y que ha soltado lágrimas para tomar su primera decisión importante. Está creciendo. Así que a principios de semana Pitagorina habló al respecto: “mami, yo lo que realmente quiero es bailar, el piano puede esperar”. Cuatro horas menos a la semana de carga extraescolar en la mochila, todos en casa respiramos mejor.

A veces los padres por querer ofrecer todo a nuestros hijos nos olvidamos de lo importante, de su tiempo para crecer, jugar, desarrollarse y hasta aburrirse. Hay que escoger y priorizar lo importante, lo que les gusta y no lo que nos gustaría. En lo que llevamos de semana Pitagorina tiene tiempo suficiente para hacer sus deberes del cole (lo más importante ahora), leer y jugar con su hemana (imprescindible), ir a clases de ballet con sus amigas ( genial para hacer ejercicio y desconectarse) y a inglés un par de horas por semana ( a esto sí me he impuesto). “Estoy contenta con mi decisión, mamá”, me ha dicho esta mañana. Yo también estoy contenta de haber levantado a tiempo el pie del acelerador y dejar que mi hija se tome su tiempo y siga creciendo feliz, sin convertirse en una niña estresada hija de los tiempos que corren.


domingo, 2 de octubre de 2011

Con fuerzas para empezar la semana


Y me siento, por fín, en el sofá, con la satisfacción de un fin de semana estupendo. Sí, estupendo. Y eso que no hemos ido al centro comercial, no hemos comprado nada en especial y tampoco hemos comido fuera. Pero sí hemos montado en bici, hemos recogido un buen par de bolsas de piñas en el campo, disfrutando del paisaje y de la conversación de mis hijas....que no callan¡¡. Hemos escuchado música y bailado en el jardín disfrazadas al son de la música que pinchaba papá. Hemos desayunado, comido, merendado y cenado en familia lo que en familia hemos preparado y así sin más, nos hemos puesto las pilas para empezar la semana que se avecina complicada.

sábado, 1 de octubre de 2011

Para reflexionar


Sirva mi entrada de hoy para la reflexión. Dormidas ya las niñas, zapeaba ayer noche por la televisión sin ánimo de ver nada pero sí de holgazanear en el sofá. Descartados los programas destrozapersonas, conocidos como telebasura tipo Sálvame o los politizados a un extremo u otro, díganse Intermedios o Gatos al agua, me quedé enganchada entre dos aguas:

El nuevo Buscamundos de la 2 y el ya clásico Supernanny en Cuatro. Estupefacta, cambiaba a un canal y a otro. La niñera más famosa de la tele ayudaba a unos papas desesperados a que sus hijos respetaran la mesa y se comieran la verdura sin necesidad de tirar los platos al suelo. “No quiero”, “esto es un asco”, “te lo comes tú”, decian los niños que acababan siendo premiados con pegatinas y juguetes si conseguían siquiera probar la comida.

Al otro lado, en la segunda de la tele, nos trasladaban a Puerto Príncipe y nos mostraban comedores, habilitados por ong's varias, hasta arriba con niños malnutridos haciendo cola con una sonrisa para recibir su alimento del día: una pasta en crema de cacao.

No voy a añadir nada. Hoy mis hijas han apurado el colacao hasta la última gota. Acabáramos.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿LOS QUIERES IGUAL?


Conviven dos hadas en mi casa. La hada pizpireta se ha posado sobre mi hija pequeña y la hada pitagorina y despistada ha desplegado sus alas sobre mi hija mayor. A cual más diferente, a cuál más quiero yo. Sólo 18 meses separan a mis hijas, se están criando y educando igual, con el mismo amor, con los mismos valores, con los mismos límites, con sus síes y sus noes.


Comparten el incondicional cariño de sus padres y juntas se protegen si la trastada ha sido sublime y se avecina tormenta. Se adoran. Una es el día y otra es la noche, la nobleza y la picaresca. Con una te tronchas con la otra te emocionas. Siendo más pequeñas, pitagorina se embobaba con la sirenita mientras pizpireta sólo quería ver Madagascar. Cuando se levantan, sus camas lo dicen todo: en una pareciera que no ha dormido nadie, intacta, en la otra te planteas que batalla campal se desarrolló allí por la noche. Pitagorina y Pizpireta se debaten entre los libros de Tea Stilton y las plastilinas, colores y carboncillos.


Algo habrá tenido que ver el orden de nacimiento, el lugar que ocupas en la familia. Contrastado está que es así, que nacer primero o ser el pequeño, ser niño o niña o ser el mediano condiciona tu personalidad y marca tu carácter. A pitagorina le hervía yo el chupete a la primera de cambio o corría al pediatra a la primera erupción. Todavía hoy, si tose, llamo al médico. Baby einstein, música clásica para dormir y cuentos a diestro y siniestro. Con pizpireta, ya con menos tiempo, si se ha caído el chupete pues un soplido y a la boca, si ha habido fiebre pues Dalsy al canto. No sé si me explico. Tan diferentes las dos que pese a que siempre estamos juntas, intento buscarles su espacio personal, darles su tiempo.


El otro día hablaba de esto mismo con mi amiga Vicky, mamá de familia numerosa con tres niñas y un niño. “La que más me preocupa es la tercera: no es la mayor, no es la pequeña y tampoco es el niño”. Recuerdo que yo una vez le pregunté a mi madre que a quién quería más, a mi hermana o a mí y me contestó con la siguiente pregunta: “¿Te duele si te cortas el dedo pulgar?”,claro contesté yo y ella volvió a preguntar “ ¿Te duele si te cortas el dedo índice o el corazón?”. Igual mamá contesté yo. Pues ahí está. Igual.

martes, 27 de septiembre de 2011

Educar en el deporte


Conducía esta mañana con la radio sintonizando el programa de Francino, Hoy por Hoy, en la Cadena Ser. He quedado atrapada por la entrevista que el periodista catalán realizaba al filósofo José Antonio Marina y que giraba en torno a la necesidad de educar en el deporte. De esta manera me he enterado que circula por nuestros coles, en secundaria, un libro para la asignatura de educación física. ¡¡¡Por favor¡¡¡¡. El deporte se practica, se entrena y se ejercita. Creo que nuestros centros escolares dedican, en general, pocas horas a esta asignatura. No olvidemos que el ejercicio físico además de crucial para nuestra salud enseña a nuestros hijos, desde pequeños, valores como el respeto al contrario y a uno mismo. Genera autoestima, crea autodisciplina, fomenta la tolerancia al estres y otorga capacidad de resistencia, entre innumerables beneficios más. ¡¡¡¡Eduquemos a nuestros niños en el deporte¡¡¡¡. Creo que, lo mejor, es que escuches la entrevista. No tiene desperdicio. La he colgado en el blog, en la sección ESTA SEMANA TE RECOMIENDO.