Cuando las hadas se instalan en mi túnel a tiempo completo, las musas suelen abandonarme. Pitagorina y Pizpireta revolotean por casa desde que se levantan hasta que se pone el sol. Y aunque sus papás no están todavía de vacaciones, ellas sí. Desayunos largos, playeras en los pies, todo el día en traje de baño, tardes de siesta y bicicleta.
Me he colocado unos patines en línea y si bien no tengo los mismos reflejos que mis hijas que parecen haber nacido con ellos puestos, ya me voy defendiendo. Nos hemos apuntado las tres a un curso estupendo de patinaje y lo estamos pasando genial. Perdonad si no escribo con más frecuencia este verano, voy sobre ruedas con las hadas todo el día.
Feliz verano.
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