martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad 2013



Que siempre encuentres el camino.
Que te sea favorable el viento.
Que el sol caliente tu rostro.
Que la lluvia riegue tus campos.
Y, hasta que volvamos a vernos,
que Dios te bendiga y disfrutes de una feliz y hermosa Navidad.
Feliz Navidad. El Hada del túnel











jueves, 12 de diciembre de 2013

Tu calle reclama su nombre y yo todavía te pienso

Janet Hill ilustración
En el túnel todavía hoy se hacen felicitaciones de Navidad. Ayer mismo terminaba de ensobrarlas ayudada por las hadas. Tanto tiempo sin recibir cartas en mi buzón. El joven cartero motorizado sólo deja notificaciones del ayuntamiento, recibos bancarios y publicidad de El Corte Inglés y ante mi insatisfacción se atreve a guiñarme un ojo si lo que, además tengo que firmar, es una multa por mal aparcamiento. En fin. Que seguro que este año recibo montones de mensajes de whatsapp, tuits originales y otros tantos comentarios en mi perfil de facebook, pero yo no me resisto, no puedo, a la magia de abrir mi buzón y encontrarme con una carta escrita a mano. Yo quiero que te detengas a pensar en mi, un ratito, como yo pienso en ti y busco en mi vieja agenda tu dirección postal, tu calle que reclama su nombre, que teme perderlo por falta de uso. Hago acopio de los bolígrafos de mi hija mayor y pongo mi mejor letra y te repienso y te envío mis mejores deseos a ti y sólo a ti. Mañana mismo voy a comprar sellos, me van a creer coleccionista.

viernes, 6 de diciembre de 2013

39 y ya no son sólo primaveras

Ilustración de Nidhi Chanani

39.  Ya no son sólo primaveras. Hay también inviernos fríos y un buen numero de otoños. Veranos también. Esos los guardo todos. ¡ Hoy es mi cumpleaños ! En el túnel nos encanta festejarlos. El espejo empieza a empeñarse en no devolverme la imagen que yo recuerdo: la de la niña con trenzas que saltaba a la comba, que mascaba chicle de fresa, la que leía a escondidas a horas prohibidas. Todavía me recuerdo con mi uniforme escolar, con mi carpeta forrada, bailando a deshoras. Me sigue gustando el olor que desprenden los lápices nuevos de colores y sigo subiendo escaleras arriba con una onza de chocolate antes de irme a dormir. Ese cristal testarudo que refleja mis primeras arrugas no sabe que yo me sigo viendo tan niña, repleta la mochila todavía de tantas cosas por hacer...

lunes, 25 de noviembre de 2013

Lecturas de otoño

Ilustración: Kim Ji Hyuck
Hace mucho frío fuera del túnel. Dentro disfrutamos de cálidas lecturas de otoño. Pitagorina está sumergida en las aventuras de las mellizas O'Sullivan en el internado de Santa Clara. Todo un clásico de Enid Blyton que yo misma deboraba a su edad.
La pequeña Pizpireta está entusiasmada con la nueva colección de Perla, de Wendy Harmer y el papá de las hadas envidia nuestra frenética actividad lectora.

Yo releo de nuevo El despertar de la Señorita Prim, ópera prima de Natalia Sanmartin Fenollera, editada por planeta. Es el primer libro propuesto en el club de lectura al que pertenezco. Club Macondo Lector. Sin ser una obra exigente, es del todo amena y te invita a la reflexión y a la introspección. Realiza una interesante crítica del sistema educativo, si bien su planteamiento alternativo resulta utópico. No sé si utópico pero sí novedoso resulta la alternativa a nuestro sistema educativo propuesta en el libro rEDUvolution, de María Acaso y que juega con las palabra educación y revolución.Os dejo aquí un interesante enlace a la entrevista que concedió la autora al diaro ABC. Ficticio, irreal, alcanzable, pragmático o no su razonamiento, como mínimo, resulta interesante

viernes, 8 de noviembre de 2013

Restaura el corazón y muéstrate agradecido

Ilustración de Davor Pavelic
De vez en cuando deberíamos restaurar el corazón. Ya sabes, darle una buena capa de pintura. Y así en cada pincelada recordaríamos momentos bellos y personas importantes que lo dejaron "tocado", que lo hicieron grande y sensible que en algún momento le imprimieron fuerza. De vez en cuando deberíamos mostrarnos agradecidos. Hoy me ha emocionado leer en la red la carta que Albert Camus escribió a su profesor de Primaria, Louis Germain, poco después de recibir el Premio Nobel de Literatura.



Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo.


Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Albert Camus

Hoy le he dado un abrazo a la profesora de mis hijas. La pérdida de uno de sus seres más queridos no le impide enfrentarse con una sonrisa a su trabajo diario con los niños. Ella, todavía mis hadas no lo saben, cincela y colorea el corazón de mis hijas.

martes, 5 de noviembre de 2013

Quizás esté algo cansada....no puedo ser tan despistada !!!!

Janet Hill ilustraciones
Claro. Claro que me ha pasado. Más de una vez. Dejarme las llaves puestas y el coche en marcha y bajar y hacer mis recados como si tal cosa. Dejar la puerta de casa abierta de par en par, ya sabes, por si alguien quiere visitarme mientras no estoy. Poner sal a un yogurt y azúcar a una sopa. Eso también. Llevar a las niñas con la ropa cambiada y pensar en lo que ha crecido una de ellas. He quemado lentejas y camisas. En eso casi soy experta. Pero hoy, lo de hoy, eso no me había pasado todavía. Te lo cuento. Después de una tarde de esas de voy corriendo que llevo a una a catequesis, que luego tiene guitarra, que aparco dónde hay un espacio plano, que pregunto Conocimiento del Medio, compro, saco al perro, doy clases de inglés, hago la cena, intento colgar un cuadro, ducho a las hadas, recogemos el túnel y bueno, no sé cuantas cosos más, entonces, me llega el momento.
Y digo, por fin, y me meto en la ducha. El agua ardiendo. Un día de estos me quemo. Los ojos cerrados, cansada, disfrutando del calor, concentrada en el sonido que canta la ducha, la mente en blanco. Quince minutos. Salgo, me seco, me hidrato, me pongo el pijama y ainnsss.. me doy cuenta de que ni me he enjabonado el cuerpo y ni por asomo me he lavado el pelo. En fin. 

jueves, 31 de octubre de 2013

De flores secas y amor descendente...

No me gustan nada las flores artificiales. A mi me arrancas una amapola del campo o le robas una rosa al vecino, pero flores ficticias no quiero. Y eso que ahora están conseguidísimas y que me ahorraría tiempo, dinero y mejoraría mi alergia. Sin olor, sin su esplendor y hasta sin su ocaso. No quiero. Ni ahora ni en otra vida. Tienen su fecha estos días. Me han preguntado las hadas "mami por qué tanta gente compra esas flores que a ti no te gustan, ¿por qué hay tantas?". Me ha tocado lidiar con el temido tema "muerte". Y he sacado para ello La Vida con toda su artillería.
Decía María T. Hunter que El amor es descendente. De padres a hijos; de abuelos a nietos. Así es como es y así es como debe ser. Cuando a veces ese amor se vuelve hacia arriba, es un increíble y maravilloso regalo de Dios. 
ilustración :Lee Misook
¡Yo quiero ese milagro!. ¡Quiero el amor descendente, ascendente y transversal¡. Lo quiero en vida, ahora y todos los días. Estoy cansada de lazos. Lazos rosas, lazos negros, lazos verdes, lazos blancos. Y de días. Día del padre, de la madre, de la educación, de los difuntos, de las víctimas de, del aire, del agua, día del oso panda. Pero vamos a ver, vistámonos todos los días de todos los colores y con todas las camisetas y, por favor, abracemos a nuestros padres, digamos a nuestros hermanos lo que les queremos.Ves y te tomas un café con tus amigos. Da las gracias hoy y todos los días. Dime que me quieres con una sonrisa y no esperes a llevar flores secas un día al año. Ainns, qué poco me gustan.

martes, 29 de octubre de 2013

Ese sabio ratón

Ilustración de Derbyblue
Y como el hada Pitagorina se va haciendo mayor, pocos recursos le quedan ya a su Ratón Pérez, sabedor de verse pronto descubierto. Por eso no escatima en una buena presentación y come queso por la escalera y quiere dejar el mejor regalo bajo su almohada. Atrás quedaron chocolatinas, unas monedas, coleteros y cromos. Quiso regalarle ayer el ratón a mi hada un sinfín de cosas que le gustan: un viaje al océano, un dinosaurio, un piano de cola, un sillón forrado en seda, zapatos de tacón y un paraguas volador. Se lo trajo todo ese sabio ratón. ¡¡Le dejó un libro!!



martes, 22 de octubre de 2013

Me he vestido de melancolía. Cosas del otoño

Ilustración de Morgan Davidson
Hoy estoy en plena sintonía con el día. Otoñal de los pies a la cabeza. A veces me gusta sentirme así, arroparme por dentro tanto o más que por fuera y mirar desde los cristales como caen las hojas, como arrecia la lluvia o como el viento juega y hace bailar la ropa que está tendida. No podría vivir sin estaciones. Y si bien adoro el verano, necesito esa introspección que trae el otoño. Obligarme a detenerme, calzarme y sacar el paraguas. El otoño me sugiere que camine más despacio, me abriga y eso me gusta. Detenerme cuando todo a nuestro alrededor avanza vertiginosamente. Tal cual. Me dejo y disfruto vistiéndome por un momento de melancolía. 

jueves, 17 de octubre de 2013

ILUSTRACIÓN DE JANET HILL


"Te estoy tejiendo un par de alas, sé que te irás cuando termine...
pero no soporto verte sin volar"
Andrés Castuera Micher

lunes, 7 de octubre de 2013

ilustración: Kim Ji-Hyuck -Hanuol
El papá de las hadas me lo dice cada vez que me quejo de ese dolor de espalda que se viste conmigo todas las mañanas. Lo llevo conmigo como un jersey que me enfundo. "No puedes subir a las niñas a la cama a caballito" y lleva razón. Pero noche tras noche, mientras pueda, me gusta achucharlas y cargarlas. Esta mañana el hada Pitagorina me ha pedido un abrazo de esos "que me duren toda la mañana del lunes, mami, hasta que te vea otra vez". Y yo hundo mi cara en su fino cabello y las respiro, a las dos. Doy todos los abrazos, los que me piden y los que no. Tan deprisa crecen. No quiero ni corregir esas palabras infantiles con las que todavía me sorprende mi pequeña Pizpireta: "Mamá, ¡mira!, me he moreneado", " No quiero pijama mami, quiero un PIJAMÓN (por camisón)". "Te has aflacado mami". 
Ahora que de nuevo el otoño va sacando suavemente sus colores y que la casa huele a deberes y meriendas, vais a tener que perdonarme por no dedicarle tanto tiempo al túnel como debiera. Las hadas vuelan y no puedo perdérmelas. Escribió y comparato Diane Loomans:

Si tuviera que volver a criar a mi hijo,
primero construiría su autoestima y
después nuestra casa. Sería mucho menos firme y lo afirmaría más. Pintaría más con mi dedo y lo señalaría menos. Haría con él más caminatas y volaríamos más cometas. Apartaría mis ojos del reloj y lo miraría con amor...



domingo, 29 de septiembre de 2013

Descanso Dominical

Ilustración de Janet Hill
No puedo evitarlo. Me gusta ese desorden cálido, amable y otoñal que se produce en mi casa un domingo gris. Tan deprisa como vamos todos siempre entre semana: repletos de compromisos, actividades, muchas obligaciones. Momentos trascendentes o sencillos cambios, pero casi sin tiempo de aprender de ellos, de disfrutarlos o de incorporarlos a la rapidez de nuestra vida cotidiana. 
Cuando era niña no me gustaban nada los domingos. Les ocurre ahora a mis hijas que a su corta edad ya vislumbran el quehacer que les depara el lunes inmediato. Será que el tiempo nos va enseñando a detenernos un momento y ahora procuro dejarme invadir por todo lo bueno que tiene la vida para ofrecernos. 
Acabamos de preparar un delicioso bizcocho de chocolate, mi perrito Wilson calienta mis pies mientras escribo este post. No pretendo hacer hoy nada más que amar a los míos, se me antoja un plan dominical maravilloso. 





domingo, 8 de septiembre de 2013

Vale, pues empezamos

Ilustración: Marlowa
Bien, pues se acabó. Pasó el verano largo y cálido, no. Pasó rápido y con tiempo variable. Y sin beberlo ni comerlo aquí estoy de nuevo, un año más, forrando libros de texto. ¡Que me explique alguien por qué no vienen forrados ya!. Etiquetando ropa y libretas y con las manos en la cabeza por lo que han crecido estas niñas que pareciera que su armario entero no les pertenece.

Y ellas felices, encantadas de regresar al cole. Y yo, bueno, pues… ¿Por qué nadie habla de lo que nos cuesta a las mamis, que no a ellos, la vuelta al cole?. Madrugones, horarios, rutinas, deberes, exámenes, extraescolares, coche arriba y coche abajo, venga que no llegamos, péinate, desayuna, frío, lluvia y hasta posibles piojos. Ainnnns. Qué perezosa estoy. Suerte que hemos disfrutado de unas vacaciones preciosas. Me miraré en ellas para coger fuerzas. Que sí, que ya lo sé, que yo misma lo digo, que las rutinas son necesarias, que el orden y los horarios son maravillosos. De acuerdo. Un empujoncito y estoy lista. Desde el túnel os deseo y deseo una feliz entrada de curso. PREPARADOS, LISTOS, ¡YA!

martes, 27 de agosto de 2013

Querido John, me dejaste toda la noche sin dormir

Ilustración: Aimee Sicuro

"¿Por qué lloras, mami? ¿Se puede llorar tanto, así como tú, leyendo un libro?". Se puede hija.

Aunque debo decir, si no lo he dicho ya, que yo soy de lágrima fácil. Lloro con todas las pelis Disney, lloro hasta con los anuncios. Me emociona el encuentro con un amigo, me atragantan las despedidas y las lágrimas se asoman fácilmente  por mi rostro cuando las hadas avanzan en sus caminos, también cuando muestro mi agradecimiento sincero por algo. Lloro cuando estoy triste y lloro más de alegría. Y no se esconden ya mis ojos negros. Antes me abrumaba un poco esta facilidad mía para llorar. Ahora me acepto tal cual. 
Así que si te cuento que el otro día empapaba cada página del libro que casualmente me prestó una amiga, "déjame algo para leer esta noche", no es que fuera una obra literaria suprema, nada más lejos. Sencillamente a mi me tocó el corazón. El libro, "Querido John", de Nicholas Sparks y publicado en España por Roca Editorial. Bien, hacía años que no me sucedía y volvió a sucederme que me quedé toda la noche sin dormir hasta que al alba lo terminé y mi preciosa familia me encontró con los ojos hinchados, hundida en el sofá. 
Un Best Seller que ha sido llevado al cine ( no he visto la película) y que te mueve los pies del suelo. No voy a contártelo, prefiero lo leas. Pero te diré que te habla de los juegos del destino, del verdadero significado del amor, de la generosa amistad, de la lealtad familiar, de lo desconocidos que son a veces para nosotros nuestros padres, de la estupidez de las guerras, de las renuncias y las conquistas. Bello.

martes, 20 de agosto de 2013

Las Jaras y un bello relato en Cosas bonitas que me encuentro

Ilustración: David Hettinger
Ventanas abajo durante el día, de par en par durante la noche. Para que no entre el calor, para que entre si se encuentra el frescor. En un tira y sube de persianas estoy día y noche. Preparadas todas las ensaladas y ensaladillas fresquitas posibles, que no quiero acercarme al horno y lo menos posible a la sartén. En remojo las hadas todo el día, vestida de piel atópica la pequeña Pizpireta. Este largo verano que ansiaba y que luego ansiaré otra vez...
A ratos he podido acabar una buena lectura recomendada. No lo puedo evitar y cuando alguien especial me sugiere un libro, asalto la librería más cercana. Esta vez fue mi amiga Pilar, corazón de Las Jaras, centro de Jardinería de referencia en Castilla - La Mancha, quién me recomendó "El despertar de la señorita Prim", de Natalia SanMartin Fenollera y editado por Planeta. Me ha resultado tan delicado como atrevido, tan sugerente como utópico, innovador y nostálgico. Así que os lo dejo en cosas bonitas que me encuentro sin pensarlo. Felices siestas lectoras de verano. 
La mamá del túnel.

domingo, 11 de agosto de 2013

Relatos de verano, Mujer en Gris o perfilando una novela

Ilustración de Pascal Campion

¿Que qué estoy haciendo?, me preguntan los paseantes del túnel si lo tengo cerradito este verano. Claro que no, sigo aquí regando flores, celebrando las nueve primaveras de Pitagorina, viendo crecer a Pizpireta y vuelta del revés con las travesuras del pequeño Wilson. He disfrutado del mar y de interminables momentos de lectura y me he permitido un tiempo para avanzar en "Mujer en Gris". No sé si seré capaz de terminar, ni siquiera pienso en ello. Creo que necesito esperar a que las hadas crezcan un poquito más para sentarme a escribir con tiempo y calma. En cualquier caso, disfruto mucho cuando lo hago. Aquí os dejo un nuevo pedacito, espero que os guste.

Fragmento de "Mujer en Gris", por Silvia Salgado:











"Otra vez iba a perder unos kilos. Seguro. Ya me pasó con las otras mudanzas y con esta no sería menos. Terminé de pasar la fregona a la cocina y me preparé un café. Necesitaba pensar. Me senté encima del silestone beige que papá me había recomendado como encimera. Relucía cuando estaba limpio y resaltaba sobre los armarios de color chocolate. El suelo todavía tardaría en secarse en esa tarde  de frío inusual de junio. Repasé mi taza con la cucharilla varias veces hasta tomar el primer sorbo, sin azúcar. El reloj de pared marcaba las cinco y mi vuelo salía a las 23.15h. Aún tenía dos horas de viaje hasta Barajas. Eso era de nuevo lo más fácil, salir corriendo, y la excusa perfecta para no ir al entierro de mi abuelo en Sevilla. Mamá me llamó afligida: _lo entierran mañana Mati, me gustaría tenerte a mi lado, por favor, ven.
Me esperaba mi editor en Buenos Aires, con el que había firmado un suculento contrato por mi último libro “Mujer en gris” que ahora iba a llevar a la gran pantalla un director novel del país. El éxito me había llegado joven, a  mis 35 años, mis libros se habían traducido a no sé cuantos idiomas y se habían vendido millones de ejemplares. Concedía numerosas entrevistas y tenía mi propia columna en la sección de cultura de El País. Fue una suerte que papá me regalara con ocho años una máquina de escribir. Con ella gané mi primer concurso de cuentos y con ella me cree otras vidas que no eran mías y me divertían y enredaban más que la mía propia.
Me fui pronto de casa a pesar de mi madre y para descanso de mi abuelo con el que mantuve una tensa relación desde mi más tierno recuerdo. Él no quería a mi padre y yo no le perdoné a mi madre que no supiera hacerle frente al viejo cascarrabias. El mismo día en que echó a mi padre de casa, juré no hablarle nunca más y me prometí a mi misma que saldría de aquella casa en cuanto me fuera posible.
 Recuerdo perfectamente ese tarde, la tata Ana tejía mis largas trenzas y sacaba el pañuelo de su bata azul para enjuagar un llanto que no cesaba. Me llevó temprano al cole que llevaba el nombre de mi bisabuela paterna, Colegio Publico doña Matilde Valenzuela. _ Eres tan bonita como lo fue ella, pero tú eres fuerte, muy fuerte Mati, solía decirme la tata. Regresé a casa con una fiebre altísima, no comí más que huevo pasado por agua en muchos días y sólo hablaba con la tata para desesperación de mi madre. Una mañana, a escondidas del abuelo, mamá trajo una carta que enviaba papá y un paquete muy grande. Mi máquina de escribir. En pocas palabras mi padre me decía que me portara bien, que el abuelo me quería mucho y mi madre más, que ahora era muy pequeña, que la vida era complicada y que algún día entendería las cosas. Las cosas. _ ¿Qué cosas Tata?, preguntaba yo mientras la ayudaba en la cocina a preparar torrijas. Ella suspiraba con la poca fuerza de los muchos años que tenía. Nadie mejor que la mujer que amamantó a mi abuelo conocía los secretos que habitaban en mi casa. Murió una tarde fría de invierno. Fue la primera y única vez que vi llorar al cascarrabias. También la única en que me cuestioné si de verdad sabía quién era mi abuelo.
Me refugié en mi máquina de escribir, mamá aceptó apuntarme a clases de mecanografía a cambio de que habláramos las dos un poquito más. Yo hacía mis deberes en cuanto venía del cole y luego  me quedaba escribiendo historias, cuentos y fábulas. Ni el abuelo, ni mamá decían nada porque mis notas en el cole eran sobresalientes. Fue mi profesora la que me animó a presentarme al primer concurso que gané y que supuso el inicio precoz de mi carrera de escritora. Salí por piernas del pueblo para licenciarme en Sevilla en filosofía y letras. Ya no regresé. Conseguí hacer colaboraciones en prensa y me encerré en un ático en la calle goles para escribir mi primera novela.

Para terminar Mujer en gris, había alquilado una preciosa casita en la mancha. Pedro se encargó de buscarla. Era de lo poco, lo único que yo le pedía a mi editorial, un lugar nuevo donde empezar a escribir. Una manía, ya ves. Me parece que cada historia que escribo empapela las paredes que la cobijan y cuando las termino, necesito cerrar puertas y buscar refugio nuevo. Pedro tenía diez años menos que yo. Él y su hermano Juan habían heredado una pequeña editorial a la muerte de su tío. Juan, reputado cardiólogo en Sevilla, quiso saber poco de ella y pocos en la familia apostaron por lo qué haría el menor de los hermanos con la vieja editorial. Había colgado los estudios de medicina a mitad de carrera. Él sería el primero en no seguir los pasos de su abuelo, su padre y su hermano. Un disgusto en la familia. Todavía recuerdo cuando entré en su oficina. Editorial La Pluma Azul,  una más de las que encontré en internet y  la única que  había aceptado mi manuscrito. Lo que me había costado. Una retahíla de “losientos”, sólo aceptamos autores conocidos, “losientos” por no poder leer más manuscritos, estamos hasta arriba,” losientos“ por no poder atenderle en este momento. “Losientos” a montones. Poco sabía yo que él mío era el primer manuscrito que se leía en la rescatada editorial de Pedro. Tuvimos suerte los dos. La pluma Azul lanzó discretamente mi primera novela y el boca a boca hizo el resto.
_Me voy a Londres.
_No te puedes ir ahora, Mati. Estás en plena promoción.
Pedro se quitó sus gafas de pasta negra y me miró largamente arqueando las cejas.
_ ¿Vas a irte?, ¿verdad? Y yo no puedo convencerte.
_Eso es.
_¿Eso es? ¿Eso  es todo lo que vas a decirme? De verdad, querida, no sé cómo alguien que escribe como tú puede ser tan parca en palabras.
Un año era el tiempo que hacía nos conocíamos, pero Pedro sabía leerme mejor que nadie. Era atractivo. Todos los hombres de su familia lo eran. Sólo que a él no le apetecía cuidar esa cualidad y hasta en la presentación de nuestro primer éxito, se presentó en la Casa del Libro con unos chinos sin planchar y una camisa remangada a medias que le había visto el día anterior.
_ Por Dios Mati, dime que no es ese  tu editor. Mi amiga Lucía me cogió del brazo rescatándome después de una larga firma de libros.
_¡Está buenísimo! ¿no piensas presentarnos?
Sonreí a mi mejor amiga y agité su ondulada melena rojiza. Lucía. Las dos nos habíamos criado en el pueblo y no tengo ningún recuerdo en el que no esté presente. Si fuéramos personajes de ficción, ella sería la pasional Rita y yo la tímida Esther de los cómics de Purita Campos que las dos devorábamos en las tardes de verano. Nuestra vida había corrido paralela por dos senderos bien diferentes. Ella siempre me cuidaba. Como el día que se llevó una buena regañina de Sor Pilar y se quedó una semana sin patio por tirarle de las trenzas y ponerle la cara colorada de un buen sopapo a Maqui y Maribel que andaban burlándose de mi porque todavía no era capaz de saltar más de cinco veces seguidas a la comba. Teníamos seis años. Mi pelirroja amiga me salvaba de la vida emocional: contestaba por mí y buscaba en mi ropero lo mejor para resaltar con mi piel color aceituna.
_Suerte que tienes de tener esos ojos verdes a juego, Mati, solía decirme sentada en mi cama, soñando por tener edad para que por fin nos dejaran ponernos máscara en las pestañas. Hablaba más con mamá que yo. Todavía ahora lo hace.
Me marché a Londres dejando a Lucía en brazos de Pedro, sin hablar con mamá. Para entonces yo ya era toda una revelación literaria. De mi se decía que había puesto a toda una generación a leer y se esperaba con impaciencia mi segundo trabajo. La prensa se había encargado de rebuscar en mi historia personal y no tardaron en sacar a la luz que era la única heredera de un rico hacendado andaluz, que estaba alejada del entramado empresarial de mi familia, que era atractiva pero fría y distante y que se desconocía mi historial sentimental. Vaya. No estaba mal. Al parecer había puesto a Marchena en el punto de mira, con periodistas haciendo cola en la puerta de mi casa.

Esperé a que pasara la tormenta. Me gustaba mi vida en Londres. Gracias a Maribel, había alquilado una casita en Notting Hill y a lo Julia Roberts, jugando al despiste, me enamoré del barrio y de mi vecino John. "

jueves, 25 de julio de 2013

Todo mi corazón para Galicia

Ilustración de Liese Chavez
Hoy el Sol no mitiga la falta de luz que hay en mi corazón. He leído y comparto con vosotros este precioso poema de Robert Frost:

La lluvia al viento le dijo: "Tú arrasarás y yo inundaré". Castigaron tanto el lecho del jardín que las flores se arrodillaron, se doblegaron para protegerse,
pero no murieron.
Yo sé lo que las flores sintieron.


viernes, 19 de julio de 2013

...Un largo adiós que no se acaba...¿Qué es?

Ilustración de Mila Marquis
Las tardes son largas y soleadas. Son tardes de agua, helados, bicicleta y amigos. Deliciosas tardes de sueño y lecturas de verano. Pero las hadas siguen haciendo de las suyas. Pitagorina, mi hada de casi, muy prontito 9 años, ha salido a mi encuentro para preguntarme: 
" Mamá, ¿tú crees que el amor es un largo adiós que no se acaba?"
¡upps! ¿De dónde has sacado eso, hija?. "Lo dice un tal Pedro Salinas, en un libro que tienes en tu habitación". Preguntas que me hace mi niña, respuestas que mami no tiene. 



martes, 16 de julio de 2013

Un inmenso mar azul


Con la magia de 7 y 8 veranos, la vida es un inmenso mar azul. ¡¡¡La de fotos bonitas que voy atesorando¡¡¡

Un visitante en mi cocina por vacaciones

Ilustración Eric Bowman
Ainns….Lo que cuesta volver. Mis queridos paseantes, ¿cómo estáis?. Disculpad que ando desempolvando el túnel, todavía con la arena de la playa en los pies, con el moreno subido y las maletas que no quieren subir las escaleras. Pero no he podido resistir el saludaros, aunque mi post de hoy tiene más tintes de mi admirada desmadreando que de la tranquilidad a la que os tengo acostumbrados.  Veréis, hay dos cosas de las vacaciones que me aterran: cerrar mi casa y abrirla de nuevo, con todo lo que implica lo primero y lo segundo.  Tengo la suerte de vivir en el campo, eso me dice asiduamente el papá de las hadas. No tengo el mar azul tras la ventana pero sí una inmensa viña verde. Hormigas, mariposas, pajaritos, saltamontes y mariquitas rojas se pasean por mi jardín a sus anchas pero esta vez y sin mi permiso y en mi ausencia, otro animalito de campo se ha colado en mi  hogar: ¡¡¡¡un ratón!!!.
Todavía se me erizan los pelos. ¿Será posible?. Llegar de unos relajados días en la  playa y tener que desmantelar directamente la cocina. Se quedaron las maletas esperando, cómo no, porque yo (“qué exagerada eres, Silvia”, se desternilla mi marido) desmonté cajones, campana, horno y moví y fregué todo lo movible y fregable. Vamos, que mi cocina no ha estado nunca jamás tan limpia.  Pequeño pero lustroso que estaba el animalito. Cazado y expulsado de mis dominios , faltaría más.
Total que he llegado descansada para entrar agotada. Suerte que todavía tengo a la vista otros días de vacaciones. O no. Voy a ver si riego un poquito el túnel y vuelvo prontito con vosotros. Besos, paseantes.


viernes, 5 de julio de 2013

Me espera el azul

Jack Vettriano

Queridos paseantes. Me voy de puntillas, unos días, dejando huella en la arena. Me espera el inmenso azul. Me desconecto y huyo con el sol de la mano de las hadas. Ustedes me comprendan. Abrazos a miles. 

lunes, 1 de julio de 2013

A primera hora, un momento para preparar el día

ilustración: Sophie Griotto
Muy buenos días paseantes, os escribo a primerísima hora de la mañana, cuando la casa duerme, cuando las hadas del túnel sueñan y ¡cuando el cachorro Wilson está en plena actividad!. Debo estar haciéndome mayor, porque cada vez me gusta más madrugar, ser la primera en plantar batalla al día, ya sabes, tomando un momento Silvia con café en mano. A primera hora del día, con tiempo por delante, parece que eres más capaz de afrontar sea lo que sea lo que tengas por delante. ¡Feliz martes!

miércoles, 26 de junio de 2013

Cómo ayudar a los primeros lectores

Ilustración: Mónica Carretero


Esta mañana he rebuscado entre los cuentos de las hadas para hacer un préstamo especial a uno de sus amiguitos que todavía no ha descubierto lo divertido que es leer. Su mami, una de mis grandes amigas, anda preocupada porque el pequeño que acaba de cumplir 7 se ha cerrado en banda a la lectura. "No sé qué hacer, en el cole dicen que tiene que leer y cuando le insisto, tenemos una mala tarde".
No he podido más que lanzarme en su ayuda y de paso me ha salido este post, porque el verano es sin duda la época más propicia para animar a los más pequeños a la lectura. ¿Difícil? no. Esta mamá lectora de hijas lectoras os deja con cariño algunas recomendaciones sobre cómo ayudar a los primeros lectores.

"A mis hijos no les gusta leer". Imposible. Eso es que todavía no han descubierto lo divertido que es y no ha caído en sus manos el libro que les abra las puertas al fascinante mundo de la lectura. Veréis, igual que cuidamos su alimentación desde que son bebés y vamos introduciendo los alimentos que han de tolerar, igual que primero llevan ruedines en sus bicis para después lanzarse sin ellos cuesta abajo, igual que seleccionamos los dibujos que ven según su edad o los deportes que practican, igual debemos cuidar e ir seleccionando lo que leen.
A cada edad, su lectura. La pequeña Pizpireta no puede leer todavía los libros de "Los cinco" que lee su hermana, porque se cansaría o los de "La Banda de Zoe" que chiflan a Pitagorina, por muy bonitos, ilustrados e impactantes que le resulten.  Si lo hiciera, se sentiría frustrada porque le costaría avanzar o no entendería bien los diálogos. Suelo perderme un buen rato en la librería o quedarme en la biblioteca buscando los cuentos apropiados para ellas. 
A los niños que empiezan a leer hay que proporcionarles cuentos que les gusten y sean de su agrado. No excesivamente largos y con una caligrafía apropiada. 
En casa, igual que tiene juguetes y colores a su alcance, debe tener los cuentos y libros amano. 
La lectura siempre debe ser un momento agradable, jamás debe constituir un motivo de enfado. "Tienes que leer o no hacemos esto..., si lees puedes ver los dibujos". Buscad un rato del día y sentaros juntos a leer. Primero puedes empezar tú la lectura de un nuevo libro, con emoción e interés y entonando adecuadamente, después ellos y así sucesivamente. La tan repetida frase "si tú lees, ellos leen", es bien cierta, aunque cada niño tiene su ritmo de lectura, su madurez y despertar a las letras. Leer al final se convierte en un hábito, en un deporte saludable que hay que practicar. No todos nuestros hijos van a ser atletas olímpicos de la lectura. La pequeña Pizpireta no lee  ni la mitad de lo que lee su hermana y ambas viven en la misma casa, pero tiene el buen hábito de no poder dormirse sin leer un cuento. Todavía es pequeña pero sé que un día llegara ese libro que la cautive. Piratas, dinosaurios, princesas, bailarinas, barcos... no dejes de buscar cuentos que puedan ser de su interés. Llévalos a la biblioteca, déjalos palpar los libros en las librerías. Leed juntos. Mucho mimo y paciencia que para algo son primeros lectores.


domingo, 23 de junio de 2013

Reciclando con amor



Tan sencillo como tener un bote de conservas, hilo de pescador y flores en el jardín. Improvisando unos bonitos jarrones nos hemos entretenido de lo lindo las hadas y yo. Me pregunto si todavía estaré a tiempo de hacerme jardinera. ¡ Lo que me gustan las plantas y flores!, puedo pasarme largos ratos arreglándolas, mimándolas o mirándolas. Hoy en cosas bonitas que me encuentro, os dejo esta idea horneada en el túnel. 


¿y ahora qué hacemos?

http://www.susanestellekwas.com/home.html
 Leer, jugar, bañarnos en la playa, montar en bici,    descansar, aprender a montar en patines, dibujar y pintar, cocinar, soñar, reír, disfrutar, pasear, descubrir, inventar, aburrirnos, dormir, cantar, ver la luna y contar estrellas, viajar, comer sandía y mancharnos de helado, contarnos un cuento, hacernos fotos, meter los pies en el frío río, pescar, cazar mariposas... Ser niños, que el verano es nuestro y los recuerdos después son imborrables.

jueves, 20 de junio de 2013

Porque para mimar hay que mimarse

Ilustración de Alicia Varela



Acabo de encontrarme con esta preciosa ilustración de Alicia Varela y he pensado: upps, tal cual me siento hoy, con ganas de brindar conmigo misma. Así que la comparto con vosotros por eso de que para querer hay que quererse y para cuidar, cuidarse y para mimar, mimarse. Ahora que acaba el curso, brindo conmigo misma por todo lo que hemos trabajado, organizado y preparado. Brindo conmigo la mamá, la mujer, la esposa, la amiga, la blogera, la vecina, la hija, la hermana y todas esas mujeres que hay dentro de mi y que ahora necesitan un poco de descanso. Brindo por las lentejas que se me han quemado, por los enredos de pelos, por las divisiones de dos cifras, por los vengaquenollegamos, por las meriendas, por los dormirosya, por las noches de plancha y las mañanas de ojeras, por los posts del túnel, por los festivales, por las extraescolares y por el policía que hace la vista gorda cuando aparco encima de la acera porque "solo es un momento que no encuentro aparcamiento". Llego victoriosa a final de curso. Verano, espérame, que voy a buscarte ahora mismo.

jueves, 13 de junio de 2013

En aquellos primeros años...


Editando fotos. ¡Tengo miles¡. Me paso el día haciendo intantáneas, cámara o teléfono en mano. ¡Soy el Paparazzi más tenaz de mis hijas!.No hay momento que no me parezca importante, que no me quiera quedar. Vacaciones, excursiones, Navidades, cumpleaños, pero también un día cualquiera o "esperad, esperad, que al lado de esas flores estáis preciosas....mamaaaá, qué pesada estás con las fotos". El problema viene luego, cuando tengo que clasificar, editar e imprimir las más bonitas. ¡Son todas preciosas!. Bueno, todo esto para deciros que se acercan las vacaciones y que miro a mis hijas y me maravilla pensar que viven ahora su edad más preciosa. Y me han venido unas palabras leídas y bebidas en El Dios de las pequeñas cosas (Arunhati Roy. Anagrama) y aquí comparto:

En aquellos primeros años amorfos en los que la memoria apenas se había iniciado, en los que la vida estaba llena de Comienzos y no tenía Finales y todo era para siempre...



martes, 11 de junio de 2013

El Supermercado me declara la guerra y yo con Alergia

Os pongo en situación. Este año Alergia ha entrado en mi vida. Así, sin más, sin preguntar si yo quería tenerla o no a mis treinta y tantos. Y viene a irritarme los ojos hasta el llanto y a dejarme sin respiración. Ahora que yo podría estar disfrutando de mi jardín y del cuidado de mis plantas, afición que adoro, mando a las hadas a regar porque Alergia me recluye tras los cristales. Esta tarde Alergia se ha puesto las botas conmigo y yo que tenía mil compromisos que atender no he podido más que parapetarme en mis amplias gafas de sol y agarrarme al paquete de kleenex. Abatida me tenía en el Supermercado, arrastrada diría yo. Para cuatro cosas que he entrado a comprar, Alergia parecía tenerme paralizada ante los estantes. Y es que, digo yo, con lo fácil que era antes ir a comprar. La leche era leche, el pan, pan y los huevos, pues eso, huevos. No es que no me encante la variedad a escoger, es que cuando tengo prisa o me encuentro mal (hoy era el caso), siento que toda la industria de consumo está contra mi. 
Ilustración: Nathalie Jomard
Parada en el pasillo de la leche: entera, semi, desnatada, con omega, con calcio, sin lactosa, de crecimiento, sin colesterol.
Parada en el pasillo de los huevos: camperos, con omega, de crianza silvestre, enjaulados diferentes tallas.
Parada en el pasillo de champú (este es el peor): cabello normal, liso, rizado, encrespado, con caspa, liso y sedoso, ondulado, graso, seco.
¡Ainns!. ¿Sólo me pasa a mi?. He comprado los huevos, la leche y el champú en una hora por la indecisión, ahogada y en llanto, mocosa y con la nariz como un tomate. Al llegar a casa, he duchado a las hadas y mientras desenredaba el pelo de Pitagorina, miraba mi deplorable aspecto frente al Espejo."Niñas, mirad mis ojos y mi nariz, parezco Cruela de Vil", a lo que Pitagorina replica de inmediato: "No mamá, Cruela de Vil, siempre va muy peinada, tú estás mucho peor".
Paseantes, me voy a la cama. 


domingo, 9 de junio de 2013

El Dios de las pequeñas cosas

Ilustración: Pascal Campion
Raras son la veces que vuelvo a releer un libro. Son pocos los que tienen el privilegio. Hoy he vuelto
a mi librería y me he tropezado, otra vez, con "El Dios de las pequeñas cosas", de la escritora ARUNDHATI ROY. Lo publicó Anagrama en 1998, año en el que lo leí por primera vez. Me pareció sublime, delicioso, tierno y humano. 
La dedicatoria de la autora que abre el libro dice así:

A Mary Roy, que me crió, me enseñó a decir "perdón" antes de interrumpirla en público y me quiso tanto como para dejarme marchar.

Después de beberme esas palabras que me han tenido un largo rato entre reflexiva y nostálgica, cómo no, recupero desde hoy mismo su lectura. Es este libro todo un festín literario, la historia de tres generaciones de una familia en el sur de la India y donde se mezclan el amor y la muerte, la lucha por la justicia y el dolor causado por la pérdida de la inocencia, el peso del pasado y las aristas del presente.


sábado, 8 de junio de 2013

Soy todo lo que he leído

Ilustración de Ciia

Leo para aprender,
leo para escuchar,
leo para viajar y para quedarme,
leo para soñar,
leo para pensar y reflexionar,
leo para entender,
leo para crecer,
leo para estar en silencio y escucharme,
leo para ser,
leo para buscar,
leo para encontrar,
leo para descansar,
leo para preguntar,
leo para evadirme, leo para encontrarme.
Soy todo lo que he leído.


La mamá del túnel


jueves, 6 de junio de 2013

Protextrem ATOPIC SUNCARE, en cosas buenas que me encuentro



Si hay algo que extraño habitualmente en mi día a día es el azul y la sal. El mar. Lo extrañan mis ojos y mi alma pero también mi piel y la de mis hijas. Las dos sufren, padecen y resisten los inconvenientes de la piel atópica. Nunca antes de ser mamá, había reparado en la cantidad de niños que sufren ese trastorno. En mi caso, es la pequeña Pizpireta la que más lo acusa. No tolera bien según que tejidos y suele tener brotes dependiendo de la época del año, con rojeces en los pliegues de las piernas que llegan a irritarla a ella y a desesperarme a mí. He probado de todo. Desde los cosméticos más caros del mercado farmacéutico hasta los jabones y cremas marca blanca del supermercado de cabecera. Nada. Un fracaso. Y ahora que llega el buen tiempo y se exponen tanto al sol, que digo tanto, todo el día, porque si no es en el recreo, es en el jardín de casa y luego montando en bici, en la piscina y ya mismo en la playa en vacaciones. Y ya me ves a mí, protegiendo su piel y peleando crema en mano por embadurnarlas a cada momento.
Gama solar de Protextrem. Laboratorios Ferrer

Pues bien, mis queridos paseantes, yo que siempre os traigo cosas bonitas que me encuentro, hoy os dedico en este post una cosa buena que me encuentro y que os recomiendo porque en casa nos está funcionando de maravilla. Se trata del fotoprotector ATOPIC SUNCARE 50 fps, de la gama de Protextrem. Me lo recomendó otra mami de “niño atópico” y lo probé sin expectativas, pero estoy encantada. A las niñas les gusta el olor y la textura de la crema y a mí me gusta ver que su piel no se irrita y se suaviza. De paso me he traído a casa el gel de baño para pieles atópicas y resulta que también es estupendo. Hasta el papi de las hadas está usando la crema solar para sus escapadas en bici. Yo en casa siempre uso protección 50 pero tienen una gama más suave si lo prefieres. Por cierto, toda la gama de productos Protextrem es de LABORATORIOS FERRER. Tan buen resultado me está dando que he decidido convertirlo en el primer producto recomendado por la mamá del túnel del hada.

Os deseo un precioso verano y una piel feliz.

Síndrome de la mujer maravilla

Ilustración: Roman Zaslonov
Astenia, anemia, alergia, agotamiento. ¡Ainns!. Me rodean todas esas AS. Suele sucederme en esta época del año, que llego con la lengua fuera al final de curso. Porque a pesar de mis treinta y largos yo soy de las que empieza el año en septiembre y lo acabo a finales de junio. Tomaba café esta mañana cuando me he tropezado con un artículo que hablaba del síndrome de la mujer maravilla. Vaya, me he dicho, maravilla no, maravillosa que soy yo porque reúno todos y cada uno de los requisitos. No es que me levante cansada, es que me levanto pensando en lo prontito que me voy a acostar por la noche, pero todos los días me sucede igual, que no acabo nunca todo lo que tengo por hacer. Tengo la casa llena de vida, ¡mi vida está llena de vida!. Estoy encantada de serle tan útil a mi familia, a mis amigos y hasta a Wilson que se recupera favorablemente. Pero reclamo, ruego que se alargue el día o que yo aprenda a organizarme mejor. Decididamente tantas cosas por hacer me tienen bloqueada, así que voy a tomar una decisión y voy a separarlas en tres estados:
Primer estado "inevitable". Eso que no puede esperar y que mientras antes me lo quite de encima, mejor.
Segundo estado "cuandopuedassinagobios". Pues eso que puede esperar para cuando tenga un ratito.
Tercer estado "noesnecesario". Y digo yo, todas esas cajas que llevan sin abrir unos cuantos años en el trastero ¿será que no necesito nada de lo que hay dentro?. 
Siempre mamá buscando a Silvia desesperadamente.
Un beso, paseantes.

jueves, 30 de mayo de 2013

Wilson, ese soy yo, y me quiero quedar en el Túnel

Me llamo Wilson, tengo dos meses y soy el cachorro de Westy que se ha colado en el túnel de las hadas. La verdad es que se lo estoy poniendo difícil a mi nueva familia, pero ellos todavía no saben lo tozudo que soy. Ya ves, me fueron a buscar a Granada, soy un señorito andaluz bien guapo, pero venía ya malito sin ellos saberlo. A los dos días de estar en el túnel me diagnostican Parvovirosis y casi todos me dan unos días de vida. Me he pasado una semana en el hospital con unos veterinarios tan tozudos como yo: Cristina, Juande, Alicia, Bea, Mai y hasta Mª José me han cuidado hasta la saciedad para que mis dueñas no sigan llorando. Ellos son el equipo profesional de Nuevo Valdepeñas Veterinarios, les he dado mucha lata, pero me han cuidado tanto que ya los quiero un montón. A mi me duele un montón la barriguita, hoy he vuelto al hospital. Estoy bajito de defensas y necesitaba suero pero ¡he vuelto a casa!. ¡Faltaría más !que con lo que aquí parece que me quieren no me vaya a poner yo bien. Empiezo a pensar que mi dueña debería tener un apartado solo para mí en el túnel, así os cuenta lo mucho que estoy avanzando y las trastadas que pienso hacer en cuanto me ponga más fuerte.

Desde aquí, quiero lanzar un mensaje de esperanza y optimismo. Si alguien tiene un cachorro en mi misma situación, que no desista en la lucha. El parvovirus es muy peligroso y letal pero a tiempo, bien tratado y con un poquito de suerte, puede superarse. Mira por donde a mis dueños les han venido al pelo estas palabras de Robert Burton: 

La esperanza y la paciencia son dos infalibles remedios, los más seguros y suaves, para descansar mientras dura la adversidad.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Soy una mamá normal

Ilustración: Mayka García Montava
Soy una mamá normal. Ni fantástica, ni con superpoderes. A veces estoy cansada y me subo por las paredes, abro la puerta y salgo a respirar. Y cuento hasta diez. Muchas veces superprotejo, la mayoría del tiempo soy achuchona y besucona. Mi vecina bien sabe que alguna voz se me escapa. Sobretodo en horas punta. Ya sabes, la hora de ir al cole, "por favor niñas, que llegamos todos los días tardeeee" y la hora de ir a la cama, esa en la que ellas nunca piensan y me siento como de procesión semanasantera, pasito a pasito para lavarnos los dientes y subir las escaleras. Soy una mamá normal. Me cuesta un horror encontrar un ratito minúsculo para mi. A decir verdad, hace unos meses que me regalo unas clases en el gimnasio pero siempre sucede algo que me impide ir. Con los fogones me peleo todos los días. Reconozco que he mejorado mucho desde que hace 13 años dejé la casa de mamá, insuperable cocinera. Soy una mamá normal. No tengo ni idea de coser. "La mami de mi amiguita tal cose, y la de tal también ¿tú porque no lo aprendiste, mami?". Pues veréis reinas, a mamá le dan pavor los hilos, los dedales y las agujas. Y no será porque vuestra abuela no intentara que yo aprendiera. Nada. Yo los trajes estupendos de los festivales de mis hijas los llevo a la modista. Qué vamos a hacecerle. Soy una mamá normal y de todo no sé hacer. Bueno, últimamente tengo a otras mamis duendecillas de las agujas que me ayudan en estas labores.  
Tengo dos hijas normales. Por esos son preciosas y maravillosas. No pretendo que sean las más rápidas, las más listas, las que nadan o bailan mejor. Cuando me equivoco, pido perdón y les digo lo siento. Intento buscar el breve espacio que me deja ser un rato yo. Ya sabes, mami buscando a Silvia desesperadamente. Porque hasta papá se asombra de las veces que en esta casa a lo largo del día se escucha "mami, mamita, mamá, mama, mamuchi, mamaaa y papa dile a mami que venga". Un clásico en tu casa también, ¿no? seguro. Soy una mamá normal. Me enfado, me canso, doy voces, me agoto y me recupero todos los días.  El otro día Pitagorina respondía así a un ejercicio del colegio sobre las profesiones de sus padres: "papá: ingeniero; mamá: periodista, escritora, cocinera, cuidadora de nosotras y de papi, tiene un blog, profesora de inglés, planchadora, etc..". Me encantó lo de etc. Soy una mamá normal, felizmente normal, con un montón de etcs. Y sin un montón de ellos también.





lunes, 27 de mayo de 2013

Esta semana te recomiendo: Sister's Tocados

Hace días que tengo ganas de hablaros de Sister's Tocados. Ya sabéis, una de esas cosas bonitas que me encuentro. Y ahora que tengo a mis amigas en danza con sus agendas repletas de comuniones, bodas y bautizos, festivales y otros eventos a la vista, me parece que merece la pena que visitéis en la red este fantástico taller. El vestido más sencillo te lucirá precioso porque son capaces de sacar lo mejor de ti. En Sister's trabajan artesanalmente y de forma personalizada para crear maravillosos tocados, diademas y collares. Colores, materiales, telas, piedras, plumas, todo un arsenal para crear algo único y especial para ti. ¡Me encantan!. Por eso son mi recomendación para esta semana.



sábado, 25 de mayo de 2013

Yo ordenando y ellas enredando

Chloé Rémiat
Pues a mí me sucede siempre lo mismo.Si tengo la casa impecable, me aguarda una montaña de ropa para planchar y si tengo toda la ropa en su sitio sólo pueden suceder dos cosas: la casa está sin barrer o mi madre se ha recorrido 700km. ¡Ainnns¡. Con lo fan que soy yo de las revistas EL MUEBLE que atesoro una cantidad digna de coleccionista. Y siempre me pregunto ¿cómo lo hacen?. Todo tan blanco,  todo tan ordenado y bien colocado. ¿No hay niños en esas casas? ¿y juguetes? ¿bicis o patinetes?¿restos de plastilina? ¿qué me dices de los macarrones pintados para hacer collares?. En fin. Yo ordenando y ellas enredando. Felices, eso sí. El otro día sin ir más lejos se apoderaron de las pinzas de la ropa y un par de mantas de sofá. Mientras yo me peleaba con la plancha, montaron un refugio en su cuarto de juegos con todos los cojines y almohadas que hay en mi casa. ¡Madre mía!, si al final lleva razón el papá de las hadas, ¿cómo puedo tener tantos?. ¡A recoger, niñas!. Y ya terminamos abajo que suben arriba porque toca jugar a disfrazarse, pero no con la colección de disfraces que tienen sino con la ropa de mamá: zapatos y cinturones, pañuelos y vestidos y pinturas, ¡ay pinturas!. Y qué olor. ¿No me digáis que habéis perfumado a las Nancys?. Sí. Me lo dicen. Con el perfume "La robe noir" de Guerlain. Medio frasco. A papi casi le da un desmayo. En fin, si bajan a la cocina, ni te cuento la que son capaces de organizar con los tuppers y deciros que ya no me quedan cajas de zapatos. ¡Les encantan las cajas de zapatos!. Les sirven para todos esos maravillosos regalos que los hijos pequeños son capaces de regalarles a sus padres: colección de hormigas y bichos, piedritas del camino, hojas que he recogido en el patio, etc,etc.
Bueno, pues eso, que el lunes por la mañana parece que por mi casa ha pasado un Tsunami, pero cómo disfrutan del fin de semana estas dos señoritas. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Mientras tanto

Ilustración: Christian Asuh
Mientras tanto. Mientras esperamos todo sigue avanzando igual. Wilson, nuestro cachorrito enfermo con parvovirosis sigue con su particular lucha: su organismo contra el virus. ¿Quién vencerá?. Sólo esperamos que Wilson haga honor a su nombre, en clara deferencia al balón superviviente que acompañó a un náufrago Tom Hanks. En el túnel las hadas lo esperan, el equipo veterinario que lo atiende se desvive por sacarlo adelante. Todo sea por mi tozudez de que así sea. Os contaré.
Mientras, la primavera sigue al escondite, papá sigue con su alergia, los exámenes finales de las niñas a la vuelta de la esquina y los festivales. ¡Los festivales!. Me toca ir de compras, me toca conseguir, sombrillas chinescas y disfraces de orquídea para el cole, me toca pedir que confeccionen los tutús de ballet. Porque a mi una aguja y un dedal me espantan, que vamos a hacerle.
Mientras, el ayuntamiento ha decidido arreglar la calle en la que vivo. A mi buzón ha llegado una carta: "rogamos disculpe las molestias que van a ocasionarle las obras de duración aproximada: un mes". Un mes. Vamos, un mes conviviendo con el polvo y el ruido de los cuatro camiones que me han despertado esta mañana. Mientras: estoy apurando una caja de Pharmaton complex, estoy leyendo "Dulce enemiga mía", de Marcela Serrano, terminando de confeccionar la renta, fumigando el pulgón de los rosales, editando fotos comunión Pitagorina, enfadada con la cocina, enfadada con los armarios y llegando a fin de curso con la lengua fuera. 

martes, 21 de mayo de 2013

Luchando con nuestro cachorro frente al Parvovirus


Negociando con las estrellas, así me siento hoy. La ilustración es de Lonejane

Pensé que después de perder a mi perrita Dalsy jamás volvería a tener un cachorro en casa. Pero el inmenso amor que sienten mis hijas por los animales y en especial Pitagorina, nos han conducido a traer a casa a Wilson. Mi precioso cachorro de raza Westy llegó el sábado a mi casa. Desparasitado, con sus primeras vacunas y con el respaldo de su criador. El domingo empezó a mostrarse cabizbajo, tristón  e inapetente. Hoy martes está hospitalizado en la clínica veterinaria con diagnóstico grave por infección por parvovirus.
Yo que siempre  os traigo cosas bonitas por el túnel, hoy quiero contaros lo que está siendo esta experiencia para mi familia. Difícil, dolorosa y tremendamente desafortunada. Las hadas lloran a ratos, yo tengo gris el corazón y papá, como es costumbre, nos sostiene como puede a las tres. No sabemos si supere este reto que le lanza la vida. Si buscas en internet sobre esta enfermedad te puedes poner a temblar. Sólo el 70% de los cachorros que se infectan sobreviven. Quiero tener esperanza y pensar que el pequeño Wilson va a luchar duro porque aquí lo queremos de vuelta, porque no estábamos en absoluto preparados para que llegara nos robara el corazón y se fuera tan deprisa. Nos resistimos.
Fundamentales son las primeras 72 horas que tenemos por delante. Y lo único positivo es que no hemos dudado en llevarlo a su veterinario en cuanto los primeros síntomas aparecieron ( a los mencionados arriba, fuertes diarreas). Sólo los que amamos los animales sabemos cuánto se sufre por ellos. Sabed paseantes que me siento muy responsable por el dolor que sienten ahora mis hijas pero que quiero ser fuerte y que estén preparadas para todo. Para que vuelva o para que no regrese. Los niños que tienen animales son más sensibles y empáticos que los que no los tienen y desde luego que esto es un golpe de madurez, de aprendizaje para mis pequeñas. Pero cómo duele. 


viernes, 17 de mayo de 2013

Ilustración de Noir Song







Y llego al viernes fundida, con los pies helados, con el abrigo guardado y rescatando el paraguas. Pero llego al viernes. Con ganas de que una buena lectura me cierre los ojos, saboreando un chocolate caliente. Las hadas somos de sol, de aire y de luz. Pero si la tarde nos coge fría y llueve, no hay nada que nos guste más que refugiarnos tras los cristales de casa. Muy feliz fin de semana mis queridos paseantes.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Un premio para el túnel. Mil gracias

¡Mirad que ha llegado al túnel!, Como cuando te llega un ramo de flores inesperado a casa, ayer recibí con ilusión el reconocimiento de quiénes frecuentan y pasean por el túnel. Muchísimas gracias a El mundo entre migas de galletas, de su mano llegó este premio.
Mis queridos paseantes, muchas veces me produce vértigo saberos ahí detrás. Lo que empezó casi por casualidad, este blog, es hoy un refugio para mi, un lugar al que me escapo y en el que cuento lo que me place: muchas veces anécdotas de mi vida cotidiana, más veces sentimientos y sensaciones que dejo ahí, para que no se me olvide y para que mis hijas cuando crezcan sepan lo feliz que me siento hoy. Lo agradecida que le estoy a la vida. Tengo mil días buenos y quinientos malos, como tú, pero en mi túnel sólo caben las cosas bonitas que me encuentro. Me encantan las flores, las plantas, los jardines. Siempre digo que los jardines son como la felicidad, hay que trabajarlos a diario, hay que cuidarlos, mimarlos. Por supuesto que te pinchas, por supuesto que se marchitan las flores, que se llenan de pulgón los rosales y hay que fumigar. Pero con paciencia, tiempo, dedicación ¡y mucho sol!, te levantas un día y eres capaz de apreciar la belleza que hay detrás de las pequeñas cosas. Eso es en definitiva la esencia de mi túnel que es tu casa. Gracias

lunes, 13 de mayo de 2013

Con cara de "mamisiemprelohacetodobien". Pues va a ser que no.

Ilustración de Nathalie Jomard
Pues veréis, hoy he mandado a Pitagorina con dos, no una, dos braguitas puestas. Unas rojas sobre unas blancas. Tan despistada, tan apresurada por la mañana como voy, no es de extrañar que cuente ya con una buena retahíla de anécdotas. Más de un día  he dejado las mochilas en la puerta listas para ser cargadas en el maletero pero olvidadas y recordadas sólo al llegar a la puerta del cole. No hace mucho me preguntaba cómo era posible, qué increíble, me decía a mi misma, lo que ha crecido Pitagorina si voy a tener que hacerle un uniforme nuevo a medio curso...._Mami (al bajar del coche), que creo que me has puesto la falda de mi hermana y a ella la mía. Upps. Las llaves de casa me han aguardado en más de una ocasión puestas en la puerta, esperando mi regreso del cole o directamente, pasen ustedes, me he dejado la puerta abierta de par en par. 
Por las tardes, no voy a mejor. _ Chicas, ¿habéis visto mi bolso? y las llaves, ¿dónde he puesto las llaves?. Que va Pizpireta a ballet con la bolsa de su hermana o viceversa y una u otra llevan las zapatillas pequeñas o grandes, eso es ya un clásico. 
La otra tarde, Pitagorina se dejo su libreta de lengua en clase y yo, claro, brazos en jarra y cara de mamisiemprelohacetodobien, le espeté a mi pequeña: _No entiendo hija que seas tan despistada. 
En fin, me pasa muchas veces que me reconozco en mis hijas. Sus gestos, sus formas y maneras son en buena parte de su papá y su mamá. Nuestros hijos son a veces un reflejo personal de lo más exacto y eso nos agrada en lo bueno y nos enerva en lo malo. Y mira que yo misma me lo digo una y otra vez, que las palabras enseñan pero los ejemplos arrastran. Lo siento queridas niñas, mamá es Doña Despistes, mejor para ese tema, mirad a vuestro papá. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Todavía tanta vida

ilustración Elna Ellis
Que el tiempo no se detiene y que la vida es un soplo. Que cierro los ojos y me veo sentada en el pupitre estrecho y largo de la facultad. Me recuerdo bailando despreocupada, leyendo como sorbiendo cada libro, respirando mi entonces eterna primavera, mi juventud que no acababa. 
Todavía me reconozco frente al espejo, todavía me brillan los ojos, todavía tengo tanto que hacer, tanto que ver. Todavía tanta vida. 
Pizpireta se ha apoderado de mi máscara de pestañas y juega a maquillarse a mi lado, mientras Pitagorina se peina una cola de caballo. El espejo me devuelve mi imagen y la de mis hijas. Dos pequeñas "miniyos" que batallan por convertirse en ellas mismas. Las miro orgullosa, como cualquier madre mira a sus hijos. Ya no bailo despreocupada, ya no duermo a pierna suelta, mis caprichos se esfumaron, me he quedado con un solo traje, con el que me visto todos los días, marca o firma: responsabilidad. Jamás volveré a caminar sola, pienso, mi sueño será ayudarles a dibujar su sendero para que dancen su propio baile y sueñen su propia vida. 

martes, 23 de abril de 2013

Barcelona, hoy te extraño como nunca. Feliz Sant Jordi


Lo que daría yo por estar paseando tu orgullosa rambla, oliendo la sal que sólo percibe el que viene a verte del interior. Cerrar los ojos, tener de nuevo 15 años y recibir esa primera rosa que te  agita el corazón. Yo quisiera estar allí contigo, a las 12.00h con el Sol radiante, abarrotado el paseo de  libros, inundado de gentes, repleto de rosas. Barcelona. No puede haber día más bonito para pasearte, para presumir de ti, no puedo añorarte más que un 23 de abril. Porque aunque yo me abandere con un "mi patria, mis zapatos", hace tiempo que mis zapatos caminan muy lejos de mi casa.

Ilustración Álex. F

domingo, 21 de abril de 2013

Como si mi corazón fuera una polaroid

Martta Wendelin
Mi momento de leer la prensa del domingo. Diez de la noche, cuando las hadas duermen. Después de un fin de semana soleado y hermoso.
A veces me da miedo salir del túnel, ese refugio tan mío. A veces siento la felicidad en los pequeños detalles, en destellos. Yo me siento afortunada. Trato de captar momentos como si mi corazón fuera una poloraid, los quiero siempre para mi. Para que no me olvide de las risas, de los bailes de mis hijas, del desorden de sus juegos, del abrazo de su papá, para guardar los besos. Todos.   
Regar las flores del jardín, tomarme un café a media tarde, jugar a médicos, profesoras y cazadoras de bichos. Preparar un bizcocho y estar molida por un no parar y tener mi momento Silvia, como lo llamo yo, pues eso, cuando cae la noche y me siento agotada. Pero dichosamente agotada. 
Leer la prensa me asusta. Vivimos momentos difíciles   
y sin embargo, yo arropo a mis hijas y las miro y me resisto a no ofrecerles un mundo mejor. Está en todos nosotros, debemos ser responsables de buscar la felicidad. No desistir. He recordado unos versos de Blas de Otero que aquí os regalo:

"Este es el tiempo de tender el paso 
y salir hacia el mar, hendiendo el aire.
Hombres, levad los hombros
sonoramente, bajo el sol que nace."