
En los últimos días la prensa, además de hablar de la crisis, se hace eco del fracaso escolar de nuestros estudiantes. Al parecer un último estudio revela que casi el 31% de los alumnos no aprueban la secundaria obligatoria. Si miras en un mapa el porcentaje de los que no pasan es abrumador de Madrid para abajo. Realmente me parece una noticia preocupante porque lanzamos a la calle a chavales sin formación laboral o sin titulación que les permita realizar otros estudios. ¿Qué es lo que falla? ¿el sistema? ¿los padres? ¿los maestros y profesores? ¿los chavales?. De todo un poco. Logses y loes varias, ¿cuántas en los últimos años? que no acaban de confirmar y asentar un modelo educativo que hace aguas, donde sigue primando la memoria por encima del análisis y la deducción, con cada vez más asignaturas dispersas. Acordaos de la que se lió en este país nuestro con Educación para la ciudadanía, todos preocupados sobre la necesidad o no de realizar esta materia. Pusimos el grito en el cielo y luego no nos sorprenden las faltas de ortografía de nuestros jóvenes que personalmente me escandalizan o su desconocimiento cultural básico o su escasa comprensión lectora.
Pedagogos, maestros y profesores insisten en que el inicio de una trayectoria al fracaso escolar se observa ya en primaria. La implicación de los padres en la educación de los hijos es directamente proporcional al éxito de éstos en los mismos. Motivarlos, valorarlos, hacerlos responsables es nuestra contribución como padres desde ya.”Eso es sencillo si tus hijos van bien en el colegio”, me comenta la madrina de mi hija. Y es cierto, todo va bien si tus hijos no presentan dificultades. A saber: dislexia, transtorno por déficit de atención, hiperactividad, coeficiente intelectual superior o inferior a la media o sencillamente dificultades de integración. Otra buena amiga que vive lejos me comentaba cómo su hijo de siete años está sacando unas notas malísimas, seguramente consecuencia de la separación de sus padres. No sé si me explico, hay un sinfín de variables que influyen en el currículum de nuestros estudiantes. Creo que se necesita más apoyo en las aulas, los maestros trabajan a varias velocidades en una misma aula y muchas veces carecen de información o conocimiento sobre las dificultades arriba mencionadas o, lo que es peor, no cuentan con recursos para trabajarlos.
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